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Entradas

"Letanía del solitario" - Juan Gonzalo Rose

Letanía del solitario Cada tarde te pierdo, como se pierde el tiempo, o la esperanza. Cada tarde, definitivamente, te pierdo como se pierde la paciencia. Cada tarde dices no. Mueves la cabeza y dices no. Mueves la tierra y dices no. No mueves los labios y tu silencio dice no. Infatigablemente, cada tarde, mi café solitario obscurece el planeta. Simple canción (1960). 

"Sennin" - Ryûnosuke Akutagawa

Sennin Señoras y señores: como ahora estoy en Osaka, contaré una historia de esta ciudad. Hace mucho tiempo en Osaka, hubo un hombre que estaba en busca de trabajo. No se sabe cómo se llamaba. Ya que llegó ofreciéndose como Gonsukê [sirviente], aquí sencillamente lo llamaremos con tal apelativo. Este hombre fue a una agencia de COLOCACIONES PARA CUALQUIER TRABAJO, y dijo al empleado que estaba fumando su larga pipa de bambú: —Por favor, señor empleado, yo desearía ser un sennin * . ¿Tendría usted la gentileza de buscar una familia que me enseñara el secreto de serlo, mientras trabajo como sirviente? El empleado, atónito, quedó sin habla durante un rato, por el ambicioso pedido de su cliente. —¿No me oyó usted, señor empleado? —dijo Gonsukê—. Yo deseo ser un sennin . ¿Quisiera usted buscar una familia que me tome de sirviente y me revele el secreto? —Lamentamos desilusionarlo —musitó el empleado, volviendo a fumar su olvidada pipa—, pero ni una sola vez en nuestra larg...

Nous y Ananke

« Con todo, la introducción de esta “chóra” en el Timeo se produce en forma de una interrupción sorprendente en la narración, en la que hasta ahora se había mostrado el mundo que el Demiurgo había elaborado con “nous” como un reflejo excelente de la imagen primaria del mundo. Ahora se afirma de repente que al lado del logos hay que poner también aquello que ocurre por necesidad. Que la creación del mundo obedece a una mezcla de “nous” y “ananke”, de razón y necesidad. La razón convence a la necesidad de que colabore en medida suficiente como para que al final pueda resultar lo bueno. Así se produce la introducción misteriosa de ese tercer género entre el ser y hacerse, idea y figura, imagen primaria y reflejo. Lo que al parecer se pretende es que todos esos matices, esas insinuaciones mitológicas y figuras cambiantes nos confundan para que aquello a lo que se refiera la “chóra” aparezca como un comienzo completamente nuevo. Si bien se anuncia previamente, esto se hace de una forma...

"Nisapur" - Óscar Limache

NISAPUR La sentencia es de Omar Jorge Luis Borges Feliz aquel que vive plenamente su fugitivo instante (Morir gratuitamente es el nuevo juego en Nisapur) Yo vivía retirado en un observatorio pero los asesinos le prendieron fuego anoche Los mapas las tablas de astronomía mis libros de álgebra mis papeles todo fue apilado en la vereda y consumido por las llamas Tras mi partida ni la belleza ni la gloria del mundo aumentarán o disminuirán Por jugar con las palabras no se modifica el destino «(En la ronda de estos días incontables hay apenas dos que no me apenan el día que aún no ha venido el día que ya se marchó)» (p. 31). Óscar Limache. (2016, 5° ed.).  Viaje a la lengua del puercoespín . Lima: Grupo Empresarial Amotape S. A. C. 

"La vida sencilla" - Octavio Paz

LA VIDA SENCILLA LLAMAR al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida; bailar el baile sin perder el paso; tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillentono son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad co...

Frankenstein conoce a su criatura

«—¡Espíritus errantes! —exclamé—. Si es cierto que vagáis y no reposáis en vuestros estrechos lechos, permitidme gozar de esta leve felicidad o llevadme con vosotros y alejadme de las dichas de la vida. Mientras decía esto, de repente, vi la figura de un hombre a cierta distancia que avanzaba hacia mí con una velocidad sobrehumana. Saltaba por las grietas del hielo que yo había sorteado con cautela. Su estatura, a medida que se iba acercando, también parecía exceder a la de un ser humano. Sentí que desfallecía: mis ojos se nublaron y una extrema debilidad se apoderó de mí; pero el frío y el fuerte viento de las montañas me hicieron reaccionar. Advertí, a medida que la forma se aproximaba (¡qué tremenda y aborrecible visión!), que se trataba de aquel espanto a quien yo había creado. Temblando de rabia y terror, decidí esperar hasta que estuviera ante mí para entablar un combate a muerte. Se iba acercando. Su rostro traslucía una amarga angustia teñida de desdén y malicia, y su sobr...

"Parada en la línea del 107" - Enrique Anderson Imbert

Parada en la línea del 107 Durante la Edad Media la creencia en una historia lineal e irrepetible —la Creación, el Paraíso perdido, la Encarnación de Cristo, la Redención, el Juicio Final— se complementaba con la creencia en una historia cíclica de acontecimientos que retornaban periódicamente (Mircea Eliade, Le Mythe de  l'éternel retour , 1949). I Girando sobre sus respectivos ejes la luna gira alrededor de la Tierra, la Tierra gira alrededor del Sol y el Colectivo 107, con las ruedas girando sobre sus ejes, gira en Buenos Aires yendo y viniendo entre el Cementerio de Flores y la Ciudad Universitaria en una de las paradas intermedias el único viajero, que era el chófer, bajó del autobús y sin apagar ni el motor ni los focos lo dejó abandonado en ese barrio oscuro, a las horas desiertas de la madrugada. Barbudo, flaco, treintañal, miró a uno y otro lado, indeciso, y al fin se marchó lentamente, sin pensamiento y sin memoria. Anduvo y anduvo, doblando esquinas y esquin...