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"Nisapur" - Óscar Limache

NISAPUR La sentencia es de Omar Jorge Luis Borges Feliz aquel que vive plenamente su fugitivo instante (Morir gratuitamente es el nuevo juego en Nisapur) Yo vivía retirado en un observatorio pero los asesinos le prendieron fuego anoche Los mapas las tablas de astronomía mis libros de álgebra mis papeles todo fue apilado en la vereda y consumido por las llamas Tras mi partida ni la belleza ni la gloria del mundo aumentarán o disminuirán Por jugar con las palabras no se modifica el destino «(En la ronda de estos días incontables hay apenas dos que no me apenan el día que aún no ha venido el día que ya se marchó)» (p. 31). Óscar Limache. (2016, 5° ed.).  Viaje a la lengua del puercoespín . Lima: Grupo Empresarial Amotape S. A. C. 

"La vida sencilla" - Octavio Paz

LA VIDA SENCILLA LLAMAR al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida; bailar el baile sin perder el paso; tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillentono son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad co...

Frankenstein conoce a su criatura

«—¡Espíritus errantes! —exclamé—. Si es cierto que vagáis y no reposáis en vuestros estrechos lechos, permitidme gozar de esta leve felicidad o llevadme con vosotros y alejadme de las dichas de la vida. Mientras decía esto, de repente, vi la figura de un hombre a cierta distancia que avanzaba hacia mí con una velocidad sobrehumana. Saltaba por las grietas del hielo que yo había sorteado con cautela. Su estatura, a medida que se iba acercando, también parecía exceder a la de un ser humano. Sentí que desfallecía: mis ojos se nublaron y una extrema debilidad se apoderó de mí; pero el frío y el fuerte viento de las montañas me hicieron reaccionar. Advertí, a medida que la forma se aproximaba (¡qué tremenda y aborrecible visión!), que se trataba de aquel espanto a quien yo había creado. Temblando de rabia y terror, decidí esperar hasta que estuviera ante mí para entablar un combate a muerte. Se iba acercando. Su rostro traslucía una amarga angustia teñida de desdén y malicia, y su sobr...

"Parada en la línea del 107" - Enrique Anderson Imbert

Parada en la línea del 107 Durante la Edad Media la creencia en una historia lineal e irrepetible —la Creación, el Paraíso perdido, la Encarnación de Cristo, la Redención, el Juicio Final— se complementaba con la creencia en una historia cíclica de acontecimientos que retornaban periódicamente (Mircea Eliade, Le Mythe de  l'éternel retour , 1949). I Girando sobre sus respectivos ejes la luna gira alrededor de la Tierra, la Tierra gira alrededor del Sol y el Colectivo 107, con las ruedas girando sobre sus ejes, gira en Buenos Aires yendo y viniendo entre el Cementerio de Flores y la Ciudad Universitaria en una de las paradas intermedias el único viajero, que era el chófer, bajó del autobús y sin apagar ni el motor ni los focos lo dejó abandonado en ese barrio oscuro, a las horas desiertas de la madrugada. Barbudo, flaco, treintañal, miró a uno y otro lado, indeciso, y al fin se marchó lentamente, sin pensamiento y sin memoria. Anduvo y anduvo, doblando esquinas y esquin...

Dunkirk (2017) - Christopher Nolan

Alberto Manguel sobre Frankenstein y su mitología subyacente

VIII. Los mitos de la creación: luz y polvo El mito de Frankenstein proyecta su espectacular sombra sobre las inmensas bibliotecas de la literatura y el cine occidentales, y junto con el doctor Moreau, de H. G. Wells, y el desafortunado científico de La mosca , el Hombre de Hojalata del reino de Oz y los humanos artificiales de Blade Runner , el hombre soñado en “Las ruinas circulares” de Borges y el mal llamado y pesadillesco Terminator, comparte el mismo ámbito mítico. En sus distintas transformaciones, Frankenstein se asemeja a un mito mucho más antiguo: Adán, el que anhela el conocimiento y que, como Prometeo, se atreve a realizar lo que Dios a prohibido. La siseante promesa que la serpiente hace a Eva (“Seréis como dioses”) tiene un doble sentido: promete la luz del conocimiento, el fuego divino del Olimpo; pero también el don supremo de insuflar la vida al polvo, de crear como solo el mismo Dios es capaz de crear. Dios, ante la peurte que preserva su poder, coloca a un ángel...

"Dulces de convento" - Fernando Iwasaki

Las monjas tenían prohibido escalar los muros del convento, porque al otro lado estaban sus perros guardianes que eran fieros y bravos como una manada de lobos hambrientos. Pero el huerto del convento era tan bello y sus frutas tan apetitosas, que todos los años surgía un imprudente que escalaba las paredes y moría a dentelladas. Una tarde se nos cayó la pelota dentro del convento y Ernesto y yo la divisamos desde lo alto del muro, al pie de la morera majestuosa. Gritamos, llamamos a las monjitas, silbamos a los perros y lanzamos piedras a través de los negros ventanucos sin cristales. Pero nada. Entonces Ernesto decidió bajar por la morera y me prometió que no tardaría, que lanzaría el balón sobre la muralla y volvería a trepar corriendo. Yo le vi descender y patear la pelota, y también vi cómo salieron aullando desde una especie de claustro que más parecía una madriguera. Eran negros, crueles y veloces. Mientras corría a la casa para avisarle a papá, pude escuchar sus masticacio...